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Archive for the ‘Arte y Naturaleza’ Category

El Lirio Azul

Por Alicia Caltum

Vincent Van Gogh
Vincent Van Gogh

Foto: http://www.artelista.com/los-cuadros-mas-caros-del-mundo/010/vangogh-vincent/lirios.html#

Lirios, posiblemente es una de las escenas mas conocidas de Vincent Van Gogh.

Cuenta la historia que esta pintura fue elaborada por su autor mientras se encontraba por voluntad propia en el hospital mental de Saint-Rémy en 1889, y acompañado de un celador, recorría los alrededores del sanatorio en busca de algo que lo inspirara. Donde los elementos y paisajes más cercanos serán sus modelos como ocurre con estos Lirios.

Hablando sobre la técnica, las flores ocupan todo el espacio pictórico, empleando una perspectiva frontal, dando la impresión de ser una fotografía. Las líneas onduladas se adueñan de la composición de las hojas y los tallos. Vincent juega con los tonos complementarios a recurrir a verdes y malvas, acompañados de naranjas y amarillos, creando una espectacular muestra de riqueza cromática y de luz. Las líneas oscuras que delimitan los contornos, las cuales, desaparecen paulatinamente. Las pinceladas se adueñan del espacio compositívo, apreciándose claramente por parte del espectador; nuevos conceptos artísticos entran con Vincent en el mundo de la pintura.

Esta obra fue subastada en 1987 y adquirida por un multimillonario australiano por 6.144 millones de pesetas, que, años más tarde, revendería a la Fundación Paul Getty por un precio que hasta ahora no ha trascendido al público, convirtiéndose en el cuadro mejor pagado de la historia.

Sobre el Lirio azul

El Lirio azul como vulgarmente se le conoce es originario de Europa y también recibe el nombre de Iris Germanica. Tiene flores grandes, perfumadas, cuyas flores poseen de 3 a 6 pétalos y generalmente de hojas púrpuras o de color violeta en las formas espontáneas.

En los lirio también hay variaciones de tonos que van del violeta al blanco, al amarillo y al rojo. Dentro de el contiene un polvo de color crema oscuro el cual no tiene ningún atractivo visual, pero es importante como fijativo para popurrís y como elemento de relleno de saquitos perfumados.

En la antigüedad la raíz del lirio azul era usado para hacer pócimas de amor o incluso para ahuyentar los malos espíritus. Por otra parte el jugo de la raíz era utilizado como purgante.

Para su cultivo requiere de un suelo resistente y con buen drenaje, fértiles y levemente alcalinos. Además de que tolera un rango de temperaturas bastante amplio y además de heladas.

El lirio azul está entre las plantas del jardín más fascinantes. Debe plantarse en un lugar muy soleado, y los grupos que forman deben dividirse cada tres o cuatro años después de la floración. Es recomendable preparar la tierra antes de plantarlos e ir adicionando algún tipo de fertilizante con alto contenido de potasio para favorecer la floración.
El lirio es asociado con la: Pureza, Inocencia, Casamiento, Saludos, Elevación del espíritu.

Ahora si, si deseas regalar o comprar un lirio ya sabes lo que significa y las condiciones necesarias para su cuidado.

Los Sauces, una percepción melancólica en Vincent

Por: Leticia Arcos

El sauce, es un árbol que esta presente en la flora de varios lugares y climas del planeta tierra y; evidentemente en la mirada de artistas como Vincent Van Gogh, pintor cuyo pincel va más allá de hacer sólo pinturas.

De tal manera que este lenguaje visual con el que nos habla en el cuadro de Sauces a la Puesta del Sol, Van Gogh, no transmite optimismo, ni tampoco plasma una imagen fresca o pintoresca de estos árboles. En realidad, los sauces de Vincent manifiestan abandono y melancolía, la estructura retorcida y el color azul grisáceo de sus tallos son lastimeros, en tanto que esas pinceladas sueltas que protagonizan sus ramas ya sin hojas se tornan hacia el cielo, también retorcidas y casi agonizantes; como parte de ese inevitable sufrimiento de estos árboles que yacen ante el castigo de ese sol amenazante que figura con supremacía en la parte superior del lienzo.

Otro elemento importante en la composición es el suelo, el cual manifiesta tormento al ser cubierto con gruesas y marcadas líneas que representan un monte bajo dorado por el sol; la composición del  color y el movimiento en las líneas que simbolizan la hierba tostada aparece como fuego o llamas que consumen a los sauces. La violencia de las pinceladas reduce los elementos de la obra a un estado físico de pesadumbre en común.

El azul del cielo es completamente extinguido de la obra, la atmosfera se torna cálida y lacerante con ese cielo amarillento bañado por el calor del sol; sin embargo, el artista plasma como un pequeño grito de esperanza algunos trazos en verde que aluden a un escaso pastizal todavía con vida, figurando como un eco compasivo ante esta cercana muerte.

Descifrándolo de otra manera, los elementos que componen la obra; es decir, la tierra, la atmosfera, la corteza y ramas de los sauces, fueron pintados para formar una pieza en la cuadro; sin embargo, no parecen felices con esta uniformidad ya que escenifican el último resto de vida individual. Juntas emiten un lamento por la injusticia de la creación

En Sauces a la Puesta del Sol, vemos como se contempla el mundo bajo la mirada de una persona, de un carácter, de un temperamento. Si nos detenemos a analizar el mundo pictórico de Vincent alcanzaremos esta enorme reflexión que enmarca la obra, ya que Van Gogh entendía la pintura como una vía para modificar la sociedad y como un vehículo de salvación personal; reflexión que no es inútil en nuestros días si comparamos la obra con lo que actualmente sucede a los bosques, y lo que en un futuro le espera no sólo a los sauces como en el lienzo de Vincent.

Si llevamos el cuadro de Van Gogh a lo metafórico, y nos ubicamos como parte de la obra, analizaremos que elemento protagonizamos en esta agonía de Sauces a la Puesta del Sol.

ACERCA DE LOS SAUCES

Los sauces o Salix de género, es una planta que pertenece a la familia  Salicaceae. Existen alrededor de 350 especies de estos árboles. Sus numerosas variantes le han permitido poblar amplias zonas del planeta tierra. Su talla varía según la especie, Tiene buena capacidad de enraizar ramitas caídas (esquejes), que transitan por los ríos, permitiendo colonizar nuevas áreas. Se adapta particularmente bien a colonizar después de inundaciones.

Desde la antigüedad la corteza del sauce ha servido como un remedio para los dolores y fiebre. Hipócrates escribió acerca de sus propiedades medicinales. Como medicina es eficaz contra reumatismos, estados infecciosos, trastornos nerviosos, gripe, catarros y enfriamientos. Los Indios americanos centraron en el sauce la base de sus tratamientos médicos.

Para 1828 el farmacéutico Henry Leroux, aisló en su forma cristalina el extracto activo de la corteza, llamado salicina, y el químico Rafaelle Piria separó el ácido en su estado puro, y es lo que se conoce como ácido acetil salicílico. Un nuevo procedimiento de Felix Hoffman dio lugar al ácido acetil-salicílico que fue nombrada aspirina por la Bayer AG. Esto le dio una gran importancia al clasificarse como medicamento no esteroideo antiinflamatorio.

El girasol y el lienzo de Schiele

Por Leticia Arcos Romero

El girasol, además de ser un vegetal que por sus múltiples usos beneficia a la humanidad, se ha convertido en tema, en metáfora e inspiración del sentir artístico del hombre. En el lienzo de varios artistas, esta maravillosa flor aparece en la escena temática plasmada en la obra, y por supuesto siempre con diferentes connotaciones.

La mirada artística de Egon Schiele, pintor expresionista, no pasó por alto la presencia del girasol y sus pinceles lo hicieron presente en los lienzos de este artista austriaco, activo entre 1890 y 1918, año de su muerte.

En los lienzos titulados Girasol I de 1908, y Girasol II de 1909, Schiele; no parece enaltecer la vida de la naturaleza, más bien nos presenta un drama perecedero, el dolor de las plantas, su melancolía, su agonía y muerte.

En Girasol I, en la parte superior del cuadro aparece un girasol decadente, arruinado con el fondo negro y apenas escasos pétalos que tienden hacia abajo: la superficie de fondo esta compuesta por hojas que figuran cabizbajas y en un color verde que se escapa; el trasfondo gris del cuadro enfatiza la agonía de la planta creando un ambiente de hostilidad y abandono.

En Girasol II, Otra vez la negra corona de frutos inclinada hacia abajo, pero ahora ya sin pétalos, las escasas hojas marchitas cuelgan solas del tallo, la verticalidad del cuadro y su fondo completamente vacío reafirma las formas estiradas y la agonía de la planta en su totalidad. Así, la obra se vuelve metáfora que representa el transcurrir y el acaecer; un alma de flor, frágil, melancólica que esta próxima a desaparecer.

Egon, en estos cuadros, plasmó el transcurrir del otoño, el final del girasol, su muerte; y a la vez  relacionó con ello los estados en decadencia del alma del ser humano. Sin embargo, al referir estas obras de Schiele con el presente, se convierten en esa metáfora y símbolos de la naturaleza que es sacudida no solo por el otoño, también por este medio ambiente en decadencia que anuncia el gran drama natural que envuelve al mundo.

ACERCA DEL GIRASOL

El Girasol, es una planta herbácea de la familia de las Asteráceas, cultivada como ornamental y oleaginosa. Helianthus annuus, como se le conoce científicamente; en griego quiere decir “flor que gira con el sol”, ya que debido a su capacidad heliotrópica, su flor apical, de color amarillo vibrante, gira a lo largo del día para mirar hacia el sol.

Al final de su largo y grueso tallo con escasas hojas remata en una flor compuesta, puede alcanzar hasta un año de vida, tiempo en el que logra crecer hasta tres metros de altura. A simple vista el girasol es una flor grande, parecida a la margarita, sin embargo, se trata de de pequeñas florecillas que agrupadas componen esta singular flor, a este conglomerado se le conoce como inflorescencia, los pétalos más comunes pueden ser amarillos, marrones y naranja, entre otros.

El girasol es nativo de América, específicamente se consideró planta estadounidense; sin embargo, cerca del año 2000 el arquibotánico David Lentz, de la Universidad de Cincinnati, Ohio, realizaba estudios en los pantanos de Tabasco y encontró dos semillas de girasol domesticado; la fecha de este hallazgo arqueológico se dató hace cuatro mil 500 años. De manera que los restos fósiles de semillas de girasol encontrados en Tabasco, prueban que la especie existió en México antes que en Estados Unidos, de donde se ha etiquetado su origen por haberse encontrado vestigios de hace cuatro mil años.

La idea de triturar los frutos del girasol para obtener el aceite fue en Rusia durante el siglo XVIII. Las semillas contienen entre un 30 y 50% de aceite compuesto por grasas insaturadas como linoleína (57%) y oleína, así como omega 3, que son sustancias útiles en la estabilización de los niveles de colesterol y previenen problemas como arteriosclerosis  y cálculos biliares. También contiene vitamina E, alfatocoferol, colina, betaina, lignano y ácidos fenólicos, que ayudan a prevenir el envejecimiento celular. La desventaja, es que las moléculas de este aceite sufren alteraciones con las altas temperaturas y pierden sus propiedades protectoras, por lo que es mejor consumirlo crudo.

Los principales países productores de la semilla de girasol son Rusia, Argentina, Europa y Estados Unidos.

Algo más que un Ciprés

Por Leticia Arcos


Foto: Ciprés Van Gogh

Hablar del Ciprés, es algo más que hablar de un árbol, ya que en él se encierran historias, ideologías y claro, ha sido hasta modelo para muchos artistas, entre ellos Vincent Van Gohg.

UN POCO DE SU HISTORIA:

El ciprés fue muy cultivado y difundido en el mundo grecorromano, llegando a ser uno de los elementos característicos del paisaje y del jardín mediterráneo. Así; entre los griegos y los romanos, es el árbol de las regiones subterráneas; está ligado al culto de Plutón, dios de los infiernos; y evidentemente adorna los cementerios.

De esta manera, el ciprés es en Europa un símbolo de duelo. Debido a su longevidad se ha plantado como símbolo funerario en los cementerios, por lo que se le asocia con frecuencia con la muerte.

En el Japón, es usado en los ritos del shinto, y se utiliza en la fabricación de diversos instrumentos, como el shaku (cetro) de los sacerdotes; igualmente ha servido para la construcción de los templos, como el de Isé, y se manifiesta como un árbol de incorruptibilidad y de pureza.

Este árbol se representa también, como símbolo de inmortalidad en las logias de las sociedades secretas chinas. Los yin, dice Confucio, lo plantaban al lado de los altares de la Tierra.

Como parte su naturaleza, el ciprés alcanza hasta los 20 metros de altura y es muy utilizado como cortavientos, como un árbol decorativo y medicinal. Su nombre científico o latino es: Cupressus sempervirens L.  Etimológicamente el término sempervirens significa “siempre vigoroso”. De manera que por su resina incorruptible y su follaje persistente, evocan la inmortalidad y la resurrección.

UN ELEMENTO ARTÍSTICO:

Entre otros terrenos, el ciprés no ha pasado desapercibido en el mundo del arte; de tal manera que entre los artistas más destacados que lo representaron, esta Vincent Van Gohg, pintor post-impresionista, quien retomaba la naturaleza como una metáfora en la cual expresaba su espíritu artístico. En su cuadro Cipreses, manifiesta la tensión sentimental que invade su alma de artista; al analizar su trazo destaca ese ritmo desenfrenado en sus pinceladas y esos colores como el verde oscuro, que dieron vida a esta obra; los cuales fueron plasmados entorno a su mirada expresiva, y más que unos árboles manifiestan oscuras llamas de desesperación que se elevan e invocan hacia un cielo estremecido y agitados se levantan como un gemido que evoca salvación y esperanza.

Tal vez el artista del siglo XIX, los interpretó como una desesperación de sus propias pasiones o las de cualquier espíritu humano; sin embargo, si analizamos el cuadro en torno a nuestros días, Cipreses, en pleno siglo XXI nos manifiesta ahora un grito, pero el grito desesperado de la naturaleza por su apresurada decadencia, y este alarido es representado en los cipreses que invocan como única esperanza a ese cielo estremecido que no es otra cosa que el símbolo de la reflexión humana.

El árbol sagrado

Por: Leticia Arcos Romero

Yaax Imix Che, “se levantó en medio del recuerdo de la destrucción de la tierra. Se asentó derecha y alzó su copa pidiendo hojas eternas. Y con sus ramas y sus raíces llamaba a su señor”.

Para los antiguos mayas el ser humano estaba en armonía con la naturaleza divina, y éste se constituye de sustancias vegetales y animales, y se rige por las mismas leyes que el mundo físico. Así hombre y naturaleza están unidos a lo sagrado.

Entre los diversos mitos de los mayas, que se encuentran en el libro del Chilam Balam de Chumayel, narran las creaciones y destrucciones cósmicas, transmitiendo las principales ideas cosmológicas de esta cultura prehispánica. En el capitulo V del libro de los antiguos dioses, se manifiesta la idea de que después de diversas etapas de creación y destrucción de los seres humanos, el espacio celeste se derrumbó, y los Bacabes que son los dioses encargados de sostener el cielo, lo volvieron a levantar, situando en cada esquina a sus árboles divinos y colocando uno de estos al centro, como eje principal del cosmos.

Así, los mayas consideraban que el universo fue concebido como una manifestación de las fuerzas divinas, y el cosmos que estaba en constante movimiento, lo representaron en tres niveles: Plano celeste, plano terrestre e inframundo.

De tal manera que la tierra (plano terrestre) fue imaginada como una plancha cuadrangular, que estaba dividida en cuatro sectores, cada uno de ellos teniendo como símbolo un color, representado con una Ceiba, sobre la cual se posa un pájaro. Estas ceibas son árboles sagrados que sostienen el cielo al lado de los Bacabes, divinidades antropomórficas que también representaban el orden del mundo.

Tanto las ceibas como el pájaro que posaba sobre ellas eran de un color determinado con el cual se identificaba cada región: negro para el oeste, blanco para el norte, rojo para el este y amarillo para el sur.
En la parte central de la plancha terrestre destacaba Yaax Imix Che, la “Gran Madre Ceiba” o Ceiba verde, una gran Ceiba dispuesta en el centro del universo que atraviesa los tres planos: con sus ramas y hojas el plano Celeste, o mundo superior donde habitan los trece dioses Oxlaun-Ti-Ku; con su tallo el plano terrestre donde habitan los hombres; y con sus raíces penetra el inframundo donde habitan los nueve señores de la noche o Bolon-Ti-Ku. Esta imagen del árbol cósmico situado en el centro del mundo es una de las más representativas del simbolismo universal del centro, en los antiguos mayas.

Para nuestras culturas prehispánicas la naturaleza siempre estuvo relacionada con lo divino, las ceibas fueron para los mayas, árboles siempre sagrados, árboles que no podían ser destruidos, supremos y que aparecen incluso representados en el arte junto con sus dioses o deidades, como un simbolismo de su propia existencia. Mito o reflexión, que no estuvo ni está lejos de la realidad para la creación y preservación del mundo. Hoy día la naturaleza se destruye, ya no es una deidad sagrada en la mente de los hombres, seres que lejos de venerarla están exterminando su propia fuente de vida.

El hecho de que nuestros antepasados manifestaran un valor supremo a la naturaleza, no puede considerarse como un sinónimo de idolatría o retraso cultural, sino más bien como una forma de preservar la supervivencia de los mismos hombres que habitan la tierra.

El árbol Ceiba, es considerado un símbolo sagrado en la Mitología Maya y aún se le puede encontrar plantado en el centro de sus comunidades; un buen ejemplo es la zona arqueológica PALENQUE, donde se encuentra la tumba del gobernante maya Pacal junto a una madre Ceiba.

La Ceiba o en países anglosajones Kapok de nombre binomial Ceiba pentandra es un árbol tropical.

Este árbol alcanza una altura de 60 a 70 metros con un tronco grueso que puede llegar a medir más de tres metros de diámetro con contrafuertes. El tronco y muchas de sus ramas mayores están densamente pobladas con espinas largas y robustas. Las hojas están divididas con cinco a nueve hojitas más pequeñas, cada hoja sobrepasa los 20 centímetros. Los árboles adultos producen varios cientos de vainas de semillas de unos 15 centímetros. Las vainas contienen semillas que se encuentran rodeadas por una fibra amarillenta y mullida, que es una mezcla de liguina y de celulosa.


Foto: La imagen muestra la representación del cosmos, aparece la madre ceiba junto a la deidad. Esta estela 25 de Izapa, se encuentra en el museo de Soconusco en Chiapas.

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