Por: Ernesto Herrera  

(Segunda parte)

El renacimiento de una región

La Sierra Maderas El Carmen, un importante corredor transfronterizo de aproximadamente 200,000 hectáreas en la franja entre Coahuila y Texas,  es una zona, declarada Área de Protección de Flora y Fauna en 1994, que colinda con el Parque Nacional Big Bend, mismo que fue abierto en 1944. Su aislamiento geográfico y su distanciamiento de grandes núcleos de población, favorecieron el desarrollo de diversos ecosistemas que allí convergen, así como la riqueza de su biodiversidad, en donde destacan varias especies endémicas.

Es un singular mosaico donde la flora y la fauna cohabitan con el ser humano; sin embargo, la explotación maderera, minera y ganadera habían provocado severas pérdidas de hábitat y biodiversidad. Hace años su paisaje se apreciaba con poca vegetación y ausencia de animales nativos del lugar. Ahora, en este sitio prácticamente ha desaparecido la huella del ser humano; la vegetación ha regresado y animales que hace 60 años no se veían, han vuelto a hacer suyo el lugar. La trasformación inició después de que Cemex impulsara su rescate.

 

El carmen CEMEX

Foto: Cemex

A finales de los años noventa, esta empresa estableció el compromiso y los recursos para desarrollar una iniciativa de conservación a gran escala en la región. Su estrategia contemplaba regenerar el área lo más cercanamente posible a como se encontraba en su estado original, antes de ser afectada por el humano. Esto implicaba el reto de convertirla nuevamente en un área donde la huella humana no se percibiera, en un santuario natural… en una tierra silvestre. El programa asociaba a la iniciativa privada, gobierno, propietarios privados, organizaciones de la sociedad civil, universidades, entre otros.

Para cumplir su objetivo, la cementera adquirió tierras para su conservación y canalizó recursos para realizar inventarios de flora y fauna. Destacan los estudios de la población y monitoreo del oso negro (Ursus americanus) cuya importante población en el área, ha permitido su dispersión y restablecimiento hacia el sur de Texas. Otra especie carismática beneficiada es el borrego cimarrón (Ovis canadensis) que fue reintroducido en esta zona en el año 2000. Los borregos se han reproducido en una zona de 5,000 hectáreas cercana a Maderas del Carmen. Una vez que la población supere la capacidad de la reserva, se realizarán extracciones para poblar otros sitios estratégicos.

La conservación de los espacios silvestres en un país como México, donde el 80% de la tierra pertenece a ejidos y comunidades y el 15% a pequeños propietarios, requiere de modelos productivos que permitan un equilibrio entre la naturaleza y el ser humano. Cemex implementó un modelo de manejo diversificado que permite colocar sólo la cantidad de ganado que el ecosistema puede cargar, permitiendo la adecuada distribución de agua y hábitat en beneficio de la fauna silvestre en el Campo Santa María, y en la frontera de Coahuila y Nuevo León. El modelo ha sido replicado por varios ranchos a lo largo del noreste de México.