Noticias e información importante de nuestros bosques y selvas.
24 nov
Por: Ernesto Herrera
(Tercera parte)
La evolución de un proyecto
Los incendios de 1998, año record en conflagraciones en la historia de México, afectaron cerca de un millón de hectáreas. Grupo Bimbo canalizó recursos del personal y de la empresa para la reforestación de un millón de árboles en ocho áreas naturales protegidas del país. El compromiso de la empresa se consolidó a largo plazo a través de Reforestamos México, A.C. que nace en 2002 con la misión de conservar y recuperar los árboles y los ecosistemas forestales de México, a través de la promoción del desarrollo forestal sustentable, la cultura ambiental y la participación de todos los sectores de la sociedad, en beneficio de las personas y el entorno, otra forma de empezar a buscar la recuperación de áreas silvestres en nuestro país.
El enfoque de de esta institución ha evolucionado desde su creación, pues en un principio sus actividades tenían un sesgo exclusivamente conservacionista, como en el año 2003, en el que la empresa panificadora y otros donantes aportaron recursos para la adquisición y conservación de 470 hectáreas de bosque mesófilo en la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda. A partir del año 2005, la asociación cobra conciencia de lo importante que es incorporar los aspectos sociales para cumplir su misión, con la visión de que los bosques y selvas sean manejados sustentablemete por las comunidades que son ambientalmente conscientes. Con este cambio de enfoque, la empresa comenzó a apoyar a comunidades que habitan en los bosques y selvas para desarrollar capacidades técnicas y organizativas orientadas al uso responsable de los recursos naturales. A partir de entonces, se han apoyado a 104 comunidades, de 17 diferentes etnias, destacando a los tarahumaras en Chihuhua hasta los lacandones en Chiapas, quienes gracias al trabajo de varias organizaciones de la sociedad civil, firmaron un acuerdo con los choles y tzeltales para conservar La Sierra de la Cojolita, logrando un corredor biológico entre Montes Azules en Chiapas y las selvas de Guatemala.

Más recientemente, se incorporó el tercer pilar de la sustentabilidad: el aspecto económico. Es por ello que se desarrolló un programa para impulsar el mercado de la madera certificada bajo estándares de FSC (Forest Stewardship Council) que considera aspectos de sustentabilidad, con un enfoque de conservación de las especies. Con esta iniciativa, las comunidades certificadas se convertirán en modelo de desarrollo forestal sustentable a través de las más de 330 mil hectáreas que se encuentran bajo su cuidado.
De esta manera, esta empresa a través de su asociación civil, mediante su trabajo con todos los sectores de la sociedad –iniciativa privada, organizaciones de la sociedad civil, gobierno e individuos–, mantiene proyectos en cada uno de los ecosistemas forestales que promueven el enlace entre las zonas urbanas y rurales, para fomentar una conciencia compatible con la conservación de las áreas forestales.
Es por estos motivos que, al igual que muchas otras empresas, estas dos cuyos proyectos hemos expuesto brevemente, se unen a firmar el Compromiso Corporativo para la Conservación de las Áreas Silvestres presentado en Wild 9, Congreso Internacional para la Conservación de las Áreas Silvestres en noviembre de 2009 en Mérida, Yucatán. Esperamos que siguiendo su ejemplo, la iniciativa privada descubra el área de oportunidad que significa apropiarse de una estrategia de responsabilidad social empresarial a largo plazo y una alianza corporativa con una institución que encabece un proyecto de conservación de tierras silvestres en México.
Escribe un comentario: