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21 dic
Por Gabriela Laborie

Grandes “mitos y leyendas” corren en torno al tema de los pinos cortados en la época dicembrina para adornar las casas mexicanas. Éstos, mejor conocidos como “arbolitos de navidad”.
Existen personas que sin duda alguna prefieren cortar un pino para llevarlo a casa, a pesar de que éste, en menos de un mes, esté seco y listo para tirarse a la basura. Por otro lado, hay quienes prefieren comprar arbolitos artificiales. Éstos casi siempre son de plástico y a la larga resultan una inversión más rentable, pues pueden durar varios años.
Lo cierto es que a pesar de que se cortan cada año miles de árboles para ser utilizados como adorno, la mayoría de la gente no sabe que estos arbolitos también pueden ser considerados como una alternativa para el desarrollo sustentable en numerosas áreas rurales del país. Asimismo, estas plantaciones sirven como una estrategia efectiva para combatir el crecimiento de las manchas urbanas. Por otro lado, las plantaciones logran captar en dióxido de carbono, mismo que ayuda a frenar el efecto invernadero y por ende el cambio climático al que el mundo se enfrenta.
Con el fin de ayudar a las comunidades e impulsar su desarrollo, Reforestamos México lleva a cabo un programa de desarrollo forestal comunitario en Villa del Carbón, Estado de México, el cual impulsa la conversión de predios agrícolas a forestales, dando así beneficios económicos a más de 200 familias. En este año, se reconviertieron 89 hectáreas agrícolas a forestales. De igual manera se trabajó en conjunto con marcas como Nike, Sam’s Club y HP para la creación de un vivero comunitario y 18 minivieros escolares. Asimismo, RM apoya a 130 productores de la Organización de Silvicultores de Llano de Zaxapexco, así como a diversas comunidades beneficiando a más de 1760 personas.
Es importante señalar que las primeras plantaciones para la producción de árboles de Navidad en México se establecieron en la década de los setenta. Hoy en día es la CONAFOR (Comisión Nacional Forestal), quien se encarga de apoyar con recursos y asesorías técnicas los más de 70 proyectos que se encuentran en el país. Pino ayacahuite (Pinus ayacahuite var. veitchii), Abeto Douglas (Pseudotsuga macrolepis), Pino piñonero (Pinus cembroides), Oyamel (Abies religiosa) y Pino alepo (Pinus alepensis) son las principales especies sembradas y posteriormente comercializadas.
Finalmente, otra de las cosas que la mayoría de la gente no sabe, es que los arbolitos navideños una vez utilizados, pueden ser transformados en abono orgánico (composta) y reincorporados al suelo, mientras que los de materiales sintéticos tardan años en reincorporarse al ciclo orgánico.
En conclusión, detrás de cada arbolito que adorna nuestras casas durante las fiestas navideñas, hay una historia específica. Ya sea natural o artificial, lo importante es estar conscientes de cómo este arbolito afecta o beneficia la vida del planeta en general.
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