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24 feb
Por Antonio Sariñana

Foto: dothegreenthing.com
Con líneas aéreas como Interjet, Volaris y la recién lanzada Mexicana Inter, tomar un avión es cada día más barato. La principal ventaja de tomar un vuelo es obvia: rapidez. Sin embargo, como dice un sabio dicho popular, “lo barato sale caro.”
La huella ecológica que dejan los aviones es una de las principales fuentes emisoras de gases con efecto invernadero, pero el no saber con precisión qué tanto contaminamos cada vez que viajamos por aire y el no ver inmediatamente el efecto de nuestras acciones, hace más difícil que una industria como las aerolíneas comerciales se quede sin clientes.
En Londres se hizo una protesta la semana pasada para convencer a los ciudadanos de que se queden en el suelo y dejen de volar tanto. La campaña se llama Stay Grounded y se convocó a varias personalidades con el objetivo de que plasmaran en papel sus motivos para dejar de volar. La protesta se consumó cuando lanzaron desde una azotea los aviones de papel y fueron recogidos por personas que esperaban abajo.
Al tener un ritmo de vida como el que se tiene en este siglo XXI es difícil pedirle al mundo que deje de tomar aviones y se transporte de otra manera. Si por cuestiones de trabajo una persona tiene que viajar de América a Europa, dudo que lo haga en un barco por el Océano Atlántico. El tiempo no lo permitiría.
Además, México no se caracteriza por tener una amplia red ferroviaria para que las personas se trasladen de un punto del país a otro. Si dejáramos de volar, la única opción que nos queda es viajar en autobús o en coche. ¿Quién está dispuesto?
Lo que sí se puede es tener más conciencia y evitar vuelos cortos, precisamente esos como los que ofrecen las líneas aéreas de bajo costo. Podemos desplazarnos por tierra y en el caso de los viajes con fines de placer, podría ser una experiencia más rica ver los paisajes que ofrecen las carreteras en vez de las nubes y la turbulencia.
Esperemos que en un futuro muy cercano surja una solución para que los aviones dejen de contaminar. Mientras tanto, lanzar aviones de papel como manera de protesta es una forma original de crear conciencia ecológica.
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Una Respuesta for "Propaganda voladora"
Muy interesante el caso para México. Hace unos días comentaba con amigos que debería haber un tren bala alimentado por energía eólica y páneles solares entre México y Guadalajara, hasta Cd. Juárez y otras rutas. De inmediato me llamaron soñador y que el gobierno tiene prioridades más altas que gastarse un dineral adecuando la infraestructura.
La pregunta es: ¿Y si las empresas de autobuses coinvirtieran con el gobierno para hacer un tren bala una realidad? La verdad es desagradable pasarse 20 horas en un autobús de México a Chihuahua. O 2 días enteros hasta Tijuana. Un tren bala bien planeado y hecho el trazo reduciría a 8 horas de viaje ir de México a Tijuana. Pero mientras sea tan tardado, los que podamos vamos a seguir volando.
Lo barato sale caro. El gobierno mexicano, si por algo se caracteriza, es por invertir barato en todo. Aunque a la larga salga más caro.
Que salga una ley que determine hacer un estudio de las Ton de CO2 que se emiten extra por no haber trenes bala y tener que usar aviones, y la diferencia que resulte, la pague la secretaría de hacienda como multa para desarrollo de esas infraestructuras y empezar a convertir a México en país neutral.
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